Hay veces que en la consulta nos encontramos casos como esta paciente, que comenzó a notar una deformidad progresiva en ambos pies que le hacía ir pisando con la parte externa. A priori no tuvo ninguna fractura, aunque como podéis ver la desviación del pie era severa.
Quizá lo dejó pasar demasiado tiempo, pero…como dice el refrán “más vale tarde que nunca” y es cierto, que, aunque la cirugía es más compleja, se puede solucionar.
Empezamos operando el pie izquierdo, el más deformado. Lo corregimos no fijando el tobillo, que es una articulación fundamental, si no a través de las articulaciones que lo rodean. Tuvimos que utilizar injerto de hueso, obtenido de la propia paciente.
El postoperatorio también fue complicado ya que tuvo que estar casi dos meses sin apoyar el pie, pero el resultado ha merecido la pena. Os queremos mostrar los resultados de la corrección obtenida. Aún le queda por recuperar, pero la mejora en la deambulación es clara como podéis ver en el vídeo.
